Historia del terrazo
El terrazo tiene sus orígenes en la antigua Venecia (Italia) durante el siglo XV. Los trabajadores de la construcción y artesanos del mármol reutilizaban los fragmentos sobrantes de piedra natural, como mármol y granito, mezclándolos con arcilla o cemento para crear superficies resistentes y económicas.
Con el tiempo, esta técnica evolucionó y comenzó a utilizarse en palacios, iglesias y edificios públicos debido a su durabilidad y aspecto decorativo. Los artesanos venecianos perfeccionaron el proceso puliendo la superficie hasta conseguir un acabado liso y brillante, dando lugar al terrazo que conocemos hoy en día.
Durante el siglo XX, el terrazo se popularizó en todo el mundo gracias a su resistencia, bajo mantenimiento y coste más reducido en comparación con otras piedras naturales. Fue especialmente utilizado en escuelas, hospitales, aeropuertos, comunidades de vecinos y edificios públicos.
En la actualidad, el terrazo ha experimentado un gran resurgimiento en la arquitectura y el diseño de interiores. Gracias a las nuevas tecnologías y a la amplia variedad de colores, tamaños de áridos y acabados disponibles, se ha convertido en una opción moderna y sostenible para pavimentos, revestimientos y elementos decorativos.

